Seguro que si eres una mamá o papá primerizo has odio hablar de “métodos” para cuidar al bebé en varios aspectos de su recién estrenada vida. Para dormir, para alimentarle, para inculcarle buenos hábitos… son varios los fines que se persiguen con los diferentes tipos de crianza.

La pregunta es: ¿y qué tipos de crianza es la mejor? Pues lo sentimos, pero esta respuesta no te la podemos dar, porque no existe. Cada uno de ellos aboga por conceptos muy diferentes entre sí, y todos son válidos, pero solo tú podrás decidirte por uno o por otro, teniendo en cuenta tus ideales, estilo de vida y las necesidades de tu bebé.

Al final los tipos de crianza no van a determinar la felicidad de tu bebé, su felicidad la determina la vuestra como madres y padres y si lo hacéis con amor, no es necesario ponerle nombre.

Lo que sí vamos a hacer es ofrecerte una serie de guías sobre los tipos de crianza más conocidas y utilizadas. Te explicaremos cada una paso a paso, con sus principios, sus pros y sus contras, para que tengas toda la información clara y descubras cómo la que decidas aplicar funciona con tu bebé.

Crianza con respeto o crianza con Apego

Inauguramos este conjunto de guías con la crianza de apego o crianza con respeto. Esta teoría está basada en el vínculo emocional de los padres con el bebé, en la necesidad del recién llegado de contar con un contacto permanente con sus cuidadores para desarrollarse en todos los niveles. Su creador fue el pediatra William Sears, quien aplicó las doctrinas de educación de la Teoría del Apego en la psicología del desarrollo, pero adaptadas a la crianza.

Este “lazo sentimental” es la base de un método que aboga por la dependencia absoluta del bebé en todos los aspectos durante sus primeros años de vida. Sus defensores aseguran que hasta que cumplen 3 años, el cerebro del niño alcanza el 90% del tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de las estructuras que son responsables del funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico futuro.

Los 8 principios de la crianza con apego

Esta metodología se basa en una serie de pautas esenciales que su creador denominó las “8 b” del método (ya que en inglés todas empiezan por esta letra). En ellas, se promueve al máximo el contacto físico y la total atención al bebé:

1. Contacto piel con piel desde el nacimiento. Birth bonding

Las primeras horas de vida de un recién nacido son un momento complejo, tanto para el bebé como para la madre. La crianza con apego defiende que para ayudar al recién llegado a sobrellevar el estrés del nacimiento, es crucial la creación de un vínculo temprano con la madre.

Para ello, debe pasar sus primeras horas de vida en brazos de su madre, piel con piel, lo que favorecerá además el inicio de la lactancia materna. Además, le ayudará a regular su temperatura y a adaptarse de forma menos traumática al medio.

Tipos de Crianza
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2. La lactancia materna. Breastfeeding

Otra de las claves de la crianza con apego. No solo por los probados beneficios que tiene para la salud del bebé y de la madre, sino también por el vínculo especial que se genera entre ambos cuando un bebé mama.

Esto no significa que no puedas practicar la crianza con apego si por algún motivo no puedes dar el pecho, porque siempre es posible intentar generar el vínculo de otra manera, pero en medida de lo posible, es uno de los principios que conviene seguir.

3. Dormir cerca del bebé. Beding close to baby

Este método defiende el colecho, una práctica que consiste en compartir la cama con el bebé hasta que este quiere. Las razones es que facilita la lactancia materna durante la noche y hace que los bebés duerman mejor y más tiempo seguido. Además, se sienten más seguros y protegidos y no desarrollan la angustia por separación

Pero este punto de la crianza con apego hay que llevarla a cabo con algún matiz: si practicamos el colecho, hay que tener mucho cuidado y no utilizar mantas ni sábanas que puedan tapar la cabeza del bebé en un descuido y por supuesto, estar atentos para no aplastarle.

Para evitar estos riesgos, lo más recomendable es utilizar una cuna de colecho. Se trata de unos modelos que se colocan pegados a la cama de los padres pero los bebés tienen su propio espacio seguro.

4. Porteo. Babywearing

Consiste en intentar mantener el contacto con tu bebé el máximo de tiempo posible, lo que implica llevarlo encima siempre que puedas, ya que les relaja mucho y ayuda a conciliar el sueño y rebajar los cólicos.

La crianza con apego es defensora de usar mochilas portabebés, fulares, bandoleras o cualquier dispositivo que te permita llevar a tu bebé siempre contigo. Es una alternativa al uso de carritos o sillas de paseo.

5. Llanto: el lenguaje del bebé
Llorar es el lenguaje de los bebés, es el único medio de expresión que tienen, y por ello debe ser considerado como una excelente arma para saber qué le pasa.
Los defensores del apego defienden que si un bebé llora, es porque tiene una necesidad no cubierta, no porque quiera manipular a sus progenitores, como aseguran otro métodos. Y no solo a nivel físico (sueño, hambre…) si no emocionalmente (necesidad de afecto, de contacto…).
En este sentido, abogan para que los cuidadores siempre atiendan el llanto, para que los peques sepan que viven en un mundo seguro y que sus necesidades van a ser cubiertas.

6. Educar con flexibilidad. Beware of baby trainers
Esta metodología de crianza afirma que debemos ser flexibles a la hora de inculcar los hábitos en los más pequeños, sin forzar. Es decir, asesorar, no adiestrar.

Esto no quiere decir que no se establezcan rutinas, pero siempre entendiendo que las necesidades del peque están por encima de horarios o calendarios. Por ejemplo, en el caso de la lactancia materna, deberá ser siempre a demanda.

7. Equilibrio. Balance

Respetar las necesidades de los bebés no implica maleducar por concederles todos los caprichos, sino que enseñarles las normas pero desde un equilibrio entre disciplina y permisividad. En este sentido, educar con apego es hacerlo con mucha flexibilidad y siempre con refuerzos positivos.

8. Responsabilidades compartidas. Both

Esta última “b” resalta la importancia de que ambos progenitores estén involucrados de manera igualitaria en la crianza de los peques y que compartan la misma metodología, porque de nada sirve que solo una de las partes esté implicada en el apego y la otra haga todo lo contrario.

Y no solo eso, sino además que los dos remen en la misma dirección y se impliquen por igual en todos los aspectos de la crianza del bebé.

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Esperamos que este post sobre tipos de crianza en el que profundizamos sobre a crianza con apego os haya gustado.

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